Cuando empezamos con el huerto ecológico de autoconsumo en La Peira tuvimos la suerte que el bancal profundo asignado (1) ya estaba preparado y además todo plantado con coles. Como era enero no había gran trabajo para controlar las "malas hierbas" y estuvimos esperando a que las coles que cubrían la mayoría del terreno dieran fruto. Ese relax inicial nos hizo subestimar la gran batalla primaveral sobre las hierbas "no deseadas" y la dificultad logística de distribuir más de 50 coles.

En nuestra nevera sólo caben una col empezada y otra entera, y sólo somos capaces de comer una col grande cada semana y media, así que con mucho gusto nos dispusimos a compartir las coles ecológicas a cosechar. Como eran muchas, se intentó dilatar la recogida al máximo, y aún así nos llevábamos cada semana media docena de coles. Al principio parecía fácil regalar verdura ecológica, pero pronto vinieron trabas:
- No son igual que las del supermercado, ¿ no ?
- ¿ Pero hay que limpiarla ?
- Es que para mi solo una col es mucho.
- ¿ Como se cocina una col ?
- Es que la que nos diste hace un mes no nos la comimos
- No nos gustan , gracias.
A esto le sumamos las dificultades logísticas de la ciudad y la vida urbanita, y pronto se amontonaron las coles en el campo con difícil salida, e incluso algunas floraron. Darlas al ganado también era una opción, pero sabía mal por ser lo primero cosechado, aunque parecer un comercial de coles ecológicas empezaba a ser incómodo. Esa primera toma de contacto regalando verduras ecológicas nos sirvió para conocer aquellos que lo apreciaban y cuales no, y naturalmente muchos vecinos, familiares y compañeros de trabajo lo agradecieron gustosamente.

- Ampliar la diversidad al máximo en el huerto
- Planificar la cantidad a plantar según el consumo familiar
- Realizar varias pequeñas plantaciones de una misma hortaliza entre el principio y final de su temporada para escalonar su recolección.
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Si la planificación del huerto colectivo es buena, lo comentado antes se facilita al compartir los esfuerzos y recursos necesarios para obtener los plantones, aunque a veces, es complicado gestionar una comunidad de personas con poca experiencia hortelana si además cuesta coincidir para organizarse.
Estas mejoras en la gestión del huerto familiar sirven para organizar mejor la producción, pero no soluciona esos prejuicios de nuestro entorno a consumir alimentos no habituales, pues nos hemos convertido en consumidores a demanda de unos pocos productos clonalmente perfectos pero insaboros y poco alimenticios.
Una vez mejorada la planificación y organización del huerto familiar ecológico, e identificadas las personas cercanas que aprecian las verduras ecológicas, todavía podíamos hacer algo más para ajustar la producción de nuestro huerto con nuestra demanda de hortalizas:
- Intentar adaptar nuestra alimentación a lo que da la huerta en el momento y buscar nuevas posibilidades a la cocina. (3)- Realizar intercambios de verduras ecológicas entre los mismos compañeros de huerto.
- Congelar verduras o platos cocinados con ellas.
- Dar las verduras a una persona amiga con capacidad de distribuirlas a otras.
- Contactar con entidades benéficas locales (4) que acepten sin problema comida fresca para distribuirla a personas que las agradezcan.
(1) Podeis ver como se prepara el bancal profundo gracias al video del apreciado @ofedellas en su video http://www.youtube.com/watch?v=KzmhBjcICbM y obtener algunos detalles sobre este método de cultivo en http://www.zentolos.com/?p=260
(2) No os perdais este post de @fmaocho http://felixmaocho.wordpress.com/2008/11/10/huerto-familiar-cuanto-espacio-destinamos-a-cada-cultivo/
(3) La receta de Canelones de borrajas de la entrada anterior de este blog es una muestra de ello.
(4) En nuestro caso hemos contado con la ONG AHUIM http://www.cvongd.org/ongs/ong/4/, en particular con su piso de acogida de niños enfermos saharahuis.